viernes, 5 de septiembre de 2008


La otra cara de la informática en las nubes


La informática seguirá el camino de la electricidad: en lugar de su utilización particular por parte de cada empresa, pronto será gestionada en grandes 'granjas de servidores'. Aplicaciones y documentos circularán con escaso coste, pero a gran velocidad por internet. Esto es lo que explica Nicholas Carr en su libro 'The Big Switch: Rewiring the World, from Edison to Google', del que hablaba ayer y en mi columna del Ciberpaís.

Jorge Louzao Penalva (Flickr)
Los hay poco optimistas.
Además de abordar esta cara oculta de la informática en las nubes, Carr se ocupa también del impacto social de semejante evolución. Su visión es tanto más interesante por cuanto es poco optimista.
"Los sistemas informáticos en general, e internet en particular, ponen una cantidad considerable de poder en manos de los individuos, pero ponen todavía más poder en manos de las compañías, los gobiernos y otras instituciones cuya función es controlar a los individuos. La esencia de los sistemas informáticos no está hecha de tecnologías de emancipación. Se trata más bien de tecnologías de control", nos previene.
La ausencia de centro permite, por ejemplo, ejercer el control desde cualquier punto. Y lo que es peor: esta actividad es más difícil de detectar que en el mundo físico.
Nuestro futuro dependerá en gran medida, según Carr, de la forma en que resolvamos la tensión existente entre las TIC como herramienta de liberación y como herramienta de control.
Precisamente por ello, hablo a menudo del 'potencial liberador' de las TIC. Éstas ofrecen a todo el mundo la posibilidad de librar nuevas batallas, a veces en terrenos nuevos. Pero no hay nada ganado de antemano.


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